La mayoría de la gente sueña con encontrar oro… pero dudo que muchos se lo imaginen en forma de inodoro.
Sin embargo, eso es precisamente lo que algunos ladrones ambiciosos tenían en la mira. En 2019, una banda irrumpió en el Palacio de Blenheim y robó un inodoro de oro macizo... Sí, un inodoro completamente funcional de 18 quilates y 2,8 millones de libras. Y, ¡atención!, lo lograron en tan solo cinco minutos.
No digo que apruebe sus decisiones profesionales, pero hay que admirar su visión. No se limitaron a soñar en pequeño. No se fijaron en un par de cuadros ni en una platería sofisticada. No, se fijaron en el gran premio: el trono de oro.
Y eso me hizo pensar… En los negocios (y en la vida), solemos ir a lo seguro. Soñamos con metas manejables, damos pasos pequeños y evitamos el riesgo de perseguir algo realmente grande, por si acaso todo se va al garete. Pero ¿y si dejáramos de contenernos? ¿Y si nos atreviéramos a perseguir nuestras metas más audaces, nuestros sueños más ambiciosos?
Cuando me propuse fundar Millennium Cargo hace casi 30 años, mucha gente me dijo que estaba loco. Que era imposible competir con las grandes empresas de transporte de mercancías y que acabaría renunciando y aceptando otro trabajo. Pero se equivocaban.
Claro, hemos tenido algunos baches en el camino, pero es innegable que logré mi "Sueño Dorado del Baño": crear una empresa de transporte de mercancías familiar y amigable que perdurara en el tiempo. Puede que nuestros ladrones de baños no se hayan salido con la suya (ahora están en los tribunales), pero la lección es clara: los grandes riesgos traen grandes recompensas.
¿Cuál es tu "Sueño del Baño Dorado"? ¿Te atreves a intentarlo? Responde y cuéntamelo. ¡Me encantaría saber qué sueñas!