Hace unas semanas, me encontraba en Lanzarote, disfrutando un poco del sol en unas vacaciones familiares muy necesarias

Habíamos salido a comprar algunas cosas básicas: pan, leche, lo de siempre. Mi señora pasó por la tienda y yo me quedé en el coche para tomar un poco más de sol y disfrutar de la paz y la tranquilidad. Así que allí estaba, sentado fuera del Spar, con el motor apagado, las ventanillas bajadas y la radio encendida. Sin grandes expectativas, solo matando el tiempo. Pero entonces me topé con algo inesperado: una emisora ​​de radio de expatriados que transmitía allí mismo, en la isla.

Noticias locales de casa, algunas canciones conocidas y un buen rato de tonterías desenfadadas entre medias. ¿Y qué sale en las noticias? La huelga de los contenedores de Birmingham. Otra vez. No puedo escapar de ello. A 3200 kilómetros de casa, sentado en un coche frente a un Spar canario, y sigo oyendo hablar de contenedores desbordados en casa. Me hizo reír mucho: justo cuando crees que has desconectado, algo absurdo te recuerda a casa.

Y justo después de la actualización de la huelga de contenedores, aparece este anuncio: "¡Llama a Canary Detect, somos los buscadores de fugas!". No bromees, dicho con acento de Peaky Blinder. Pensé que me estaba volviendo loco. Resulta que es fontanero e imitador de Peaky Blinder. Este tipo tiene muchos talentos. Me hizo reír para mis adentros, pero ¿sabes qué? Seguro que lo hace bien. ¿Por qué? Porque es memorable. Se te queda grabado. Se forja una reputación.

Y me hizo pensar… Estos pequeños detalles —los acentos, los eslóganes, los ingeniosos juegos de palabras— son más que simples trucos. Son herramientas. Formas de conectar, de ser recordados, de generar confianza. En los negocios, la gente no siempre recuerda el precio que ofreciste. Pero sí recuerda cómo los hiciste sentir. Si llegaste a tiempo. Si hiciste lo que prometiste. Si se sintieron atendidos. Así se construye la reputación. No con anuncios ingeniosos (aunque ayudan), sino con constancia. Fiabilidad. Hacer lo básico muy bien, una y otra vez.

En el transporte de mercancías, no hay lugar para medias tintas. Hay que estar al tanto. Contenedores despachados, trámites aduaneros, envíos donde deben estar: sin excusas. Porque si nos equivocamos, no solo nuestro nombre está en juego. También el de nuestros clientes.

En fin, me hizo sonreír. Un poco de mi hogar en la radio, algunas bromas de Birmingham y un recordatorio de que ser un poco diferente nunca viene mal. ¿Cuál es el eslogan empresarial más gracioso o ingenioso que has visto? Responde; me encantaría saberlo.

O mejor aún, ¿qué es lo que haces que da que hablar? Porque al final, todos estamos en el mismo barco. Intentando destacar. Intentando ser recordados. Intentando hacer un trabajo del que podamos estar orgullosos.